Propósitos de septiembre: La trampa de querer cambiar tu vida en una semana

Es llegar septiembre y el ambiente se llena de una energía muy particular. Libretas nuevas, agendas por estrenar, inscripciones al gimnasio, listas infinitas de propósitos y la promesa de que "esta vez sí". Septiembre se ha convertido, para algunos, en una especie de nuevo enero, un borrón y cuenta nueva donde parece que tenemos que reinventarnos por completo.
Pero déjame decirte una cosa: querer cambiar toda tu vida de un día para otro no es motivación. A menudo, es autoexigencia disfrazada.
Y la consecuencia directa de esa autoexigencia desmedida no es el éxito, sino la frustración y la culpa cuando, a las tres semanas, no podemos sostener el ritmo de un plan perfecto diseñado para un robot, no para una persona real.
La trampa del "todo o nada"
El error más común al planificar nuestros objetivos en septiembre es caer en la rigidez cognitiva, el famoso pensamiento de "todo o nada". Pensamos que si no vamos al gimnasio cuatro días a la semana, no sirve de nada ir uno. Que si no cumplimos la rutina de mañana perfecta a las seis de la mañana, ya hemos fracasado.
El cerebro humano no funciona bien con los cambios drásticos impuestos por la fuerza. Tu sistema nervioso necesita previsibilidad y adaptaciones graduales. Cuando le exiges a tu mente pasar de un ritmo estival relajado a una disciplina espartana en cuestión de días, lo único que consigues es activar tus sistemas de alerta y agotamiento.
El problema no es que te falte fuerza de voluntad. El problema es que has diseñado objetivos para la persona que te gustaría ser en un mundo ideal, no para la persona que eres hoy en tu vida real.
Cómo establecer objetivos realistas (y compasivos)
A raíz de lo que hablábamos en la entrada anterior sobre la vuelta a la rutina y la “depresión post-vacacional” (que, por cierto, te recomiendo leer si aún no lo has hecho), te propongo hacer una reflexión antes de empezar a establecer objetivos:
Como decíamos, ese nudo en el estómago suele ser un mensajero. Te está avisando de que el ritmo que llevabas no era sostenible. Antes de añadir tareas a tu lista, pregúntate: ¿De qué tipo de vida estabas necesitando huir cuando te fuiste de vacaciones? ¿Tu rutina real tiene márgenes para respirar o vives en una urgencia constante?
Ahora sí: Para que tus propósitos de este curso no se conviertan en una mochila pesada que te llene de frustración, te propongo cambiar el enfoque mediante tres claves fundamentales:
- Prioriza la sostenibilidad sobre la intensidad: Es mil veces mejor un cambio pequeño que puedas mantener durante seis meses, que un cambio gigante que abandones a los diez días. Reduce tu objetivo a la mitad y pregúntate: ¿Puedo hacer esto en mi peor día de la semana? Si la respuesta es no, hazlo más pequeño.
- Añade en lugar de prohibir: En lugar de diseñar tus objetivos desde la restricción o el castigo ("tengo que dejar de...", "no puedo..."), plantéalos desde la suma de bienestar. Pregúntate: ¿Qué pequeña actividad o hábito puedo sumar hoy a mi vida que me haga bien?
- SÉ FLEXIBLE: La vida ocurre. Habrá semanas de trabajo intenso, imprevistos o simplemente días en los que tu energía esté al mínimo. Tus objetivos deben tener margen de maniobra. Adaptar una meta a tus circunstancias no es fracasar, es autorregulación emocional.
Los objetivos no son para demostrar nada a nadie
Los propósitos de septiembre no deberían ser un examen para medir tu valor como persona ni una lista de tareas para complacer las expectativas de los demás. Son, o deberían ser, herramientas a tu servicio para cuidar de ti y construir una vida un poco más serena.
Si sientes que cada septiembre caes en el mismo bucle de autoexigencia, metas inalcanzables y posterior culpa, quizás el primer objetivo que necesitas no sea apuntarte al gimnasio ni aprender un idioma nuevo. Quizás el primer paso sea aprender a relacionarte contigo mismo desde un lugar más amable.
Aprender a flexibilizar tus expectativas, romper con el perfeccionismo y construir hábitos que realmente respeten tu salud mental requiere un proceso de acompañamiento. Si quieres trabajar en tus metas desde un lugar sano y sin presiones, no dudes en ponerte en contacto conmigo.
Como siempre, recuerda: si el camino está siendo difícil, no tienes por qué hacerlo solo.
Me encantaría que me dejases en comentarios qué te ha parecido, si te has sentido identificado o sobre qué otras cosas te gustaría que reflexionemos en las siguientes publicaciones.
¡Un abrazo y feliz semana a todos!
📚 Referencias y lecturas recomendadas:
- Ryan, R. M., & Deci, E. L. (2000). Self-determination theory and the facilitation of intrinsic motivation, social development, and well-being. American Psychologist, 55(1), 68–78. (El marco teórico clave sobre cómo la motivación intrínseca y la autonomía son esenciales para sostener metas sin caer en la presión externa).
- Bandura, A. (1997). Self-efficacy: The exercise of control. W. H. Freeman. (Estudio fundamental sobre cómo la percepción de nuestras propias capacidades se fortalece mediante pequeños logros graduales y no mediante exigencias bruscas).
- Lally, P., van Jaarsveld, C. H., Potts, H. W., & Wardle, J. (2010). How are habits formed: Modelling habit formation in the real world. European Journal of Social Psychology, 40(6), 998–1009. (Investigación empírica que demuestra que la automatización de un nuevo hábito requiere tiempo, repetición consistente y tolerancia a los días de interrupción).
- Neff, K. D. (2003). Self-compassion: An alternative conceptualization of a healthy attitude toward oneself. Self and Identity, 2(2), 85–101. (Referencia sobre cómo la autocompasión y la flexibilidad reducen la autocrítica ante los fallos en el proceso de cambio).
Me ha encantado leerte, Claudia. Creo que has dado con algo que nos pasa a muchos: querer cambiarlo todo de golpe y acabar sintiendo que no llegamos a nada. Me quedo especialmente con esa idea de que los objetivos tienen que adaptarse a nuestra vida real, y no al revés. Qué importante aprender a ser más flexibles y amables con nosotros mismos. Una reflexión muy necesaria para empezar septiembre con otra mirada. 💪🏽
Muy buena reflexión! Creo que muchas veces nos exigimos demasiado con los propósitos y olvidamos que lo importante es encontrar un ritmo que podamos mantener… muy identificado con lo de “todo o nada” :)
Comentarios (2)